
En la eternidad de los universos infinita y bellamente creados, hoy el Sol Crístico mira hacia Ti, esposa del Altar Divino, rosa gozosa de la Cruz amada y regeneradora, que en el Gólgota hace nuevas todas las cosas, aun antes del diluvio final del fuego.
Junto a Ti, acompañamos los auspicios glorisoso del Señor, y encendemos la corona del Amor y de la Justicia que Adonay Arat Ra trae como regalo a los últimos de lo creado.
Alabada Seas, hoy y siempre, amada Sonia, chispa que da vida.
Tuya Margherita
Adjuntos:
De Margherita Furlan
28-01-22 28 de enero, un nacimiento y un tiempo